Turismo en el Delta del Ebro

 

El delta del Ebro es la zona húmeda más extensa de Cataluña y el hábitat acuático más importante del Mediterráneo occidental, después de la Camarga. El Parque Natural convive con la actividad humana mediante un exquisito equilibrio.A pesar de su formación reciente, el delta atesora una abundosa historia, que abarca desde los días de las estatuillas greco-ibéricas Tanit, encontradas en Camarles, hasta la creación definitiva del Parque Natural del Delta del Ebro, por Decreto de la Generalitat de Cataluña, de 23 de octubre de 1986. De la época musulmana, hay costumbres vivas en el folklore, en la gastronomía y en los usos, y también disponemos de datos geográficos muy precisos (Al-Edrisi, s.XII) y un bagaje léxico y toponímico. El azud árabe de Xerta nos permite, hoy en día, el riego de las tierras del delta mediante dos canales, inaugurados en 1857 y 1912, que revolucionaron económicamente la zona. Tras la reconquista, Tortosa legisla y regula las riquezas del delta. La zona tiene en la actividad portuaria tortosina su motor económico. Desde Port Fangós sale la expedición de Pere III hacia Sicilia. El primer arroz lo plantan, en 1607, los monjes de Benifassà, en la Carrova. En 1719, se obtienen los primeros permisos para artigar los terrenos cercanos al río. La entrada al Ebro se prohíbe algunas veces por la peste y otras veces por la guerra. El paludismo endémico provoca estragos. En 1926, el ferrocarril de vía estrecha sentencia a muerte el transporte fluvial, que estaba en efervescencia desde 1851. Las crecidas de 1937 perfilan la desembocadura actual. La política de pantanos representa la pérdida del 85% de los limos que recibía el delta, el saneamiento del cual se inicia en 1969. 

El delta del Ebro es la zona húmeda más extensa en Cataluña y el hábitat acuático más importante del Mediterráneo occidental, después de la Camarga. Los últimos catálogos florísticos señalan 515 especies, que habitan las zonas salobres, los carrizales, arrozales y bosques de ribera. Destaca la vegetación halófila. El nenúfar blanco y la orquídea son, sin duda, los vegetales más exóticos. Los invertebrados son abundantes y están bien representados por insectos, arácnidos, crustáceos y herpetofauna. Los diferentes grados de salinidad admiten toda una gamma bien distinta de pescados. Las nutrias, los erizos y las comadrejas se cuentan entre los mamíferos más vistosos; pero es la avifauna del delta la que posee más importancia a nivel internacional. El número de aves varía de los 50.000 a los 100.000 individuos, distribuidos en unas 300 especies, las cuales representan el 60% de los que existen en toda Europa. Desde el punto de vista turístico, es aconsejable una visita previa al azud de Xerta. Más adelante, hay que pasar por Campredó, l'Aldea y Camarles –los tres núcleos con torres que defendían la región marítima del Ebro- hasta llegar a la balsa de Les Olles de Ampolla. En Deltebre nos maravillaremos con los espejismos de la Marquesa, el Ecomuseo, el canal Viejo y las dunas móviles de Riumar y, además, podremos disfrutar de un agradable crucero por el Ebro. Una vez acabada la travesía fluvial, la excursión continúa por Sant Jaume d'Enveja (con el Centro de Interpretación de Les Barraques del Delta, el baladre monumental de Balada y el peculiar sistema urbanístico de Els Muntells), hasta el Trabucador y el museo ornitológico y centro de información de la Casa de Fusta, en Poble Nou. Detrás de la Pantena, encontramos Sant Carles de la Ràpita, que tiene el Museo de Ciencias, y unas magníficas panorámicas del Delta, desde la Guardiola. Y si visitamos el museo del Montsià en Amposta, y llegamos hasta la Carrova y Vinallop con los arrozales más hacia el interior, ya podremos hacer cruz y raya a todo este magnífico y cautivador recorrido.